El pastor Karwan y su esposa saben que los islamistas son menos propensos a matar a una mujer que a un hombre en la cultura iraquí. Así que cuando llaman a su puerta, la esposa de Karwan casi siempre responde. “En nuestra casa —explicó—, siempre esperamos que alguien venga y me mate. No hay un momento en mi vida que no lo espere”.

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Categorías: Historia, Oración