Los gritos de alegría de los niños se escuchaban desde la calle. El padre Francisco Montoya se reía con ellos con una sonrisa de oreja a oreja. El sacerdote local estaba haciendo trucos de ilusionismo para los niños, deleitándose con las sonrisas que irradiaban de sus rostros. Este era el momento favorito de Montoya. Montoya llamó a los niños y les hizo sentarse mientras sacaba su clarinete. Los niños se sentaron hipnotizados mientras la hermosa música penetraba el aire y les llegaba al alma. Los adultos también se reunieron alrededor y dejaron que los sonidos los envolvieran. Montoya dejó de tocar el clarinete y comenzó a contar la historia de Jesucristo. La gente de Quibdó, Colombia, necesitaba escuchar el mensaje del evangelio más que la música. Dios utilizó la música para atraer a la gente y abrir sus corazones, y Montoya estaba ahora preparado para compartir las Buenas Nuevas con ellos. Al día siguiente, Montoya se levantó temprano para asistir a los servicios y comenzó a caminar desde Quibdó (capital del departamento del Chocó) hasta el pueblo de Nóvita. Viajaba a pie por toda la región, llevando las pertenencias necesarias en una cesta típica indígena. El tiempo pasó rápidamente mientras
Leer másEn junio de 1900, una feroz reacción nacionalista en China contra los misioneros cristianos y las iglesias cobró más de treinta y dos mil vidas. Las peores masacres se produjeron en la provincia de Shanxi, en el norte. Lizzie Atwater, embarazada, escribió una memorable carta a casa antes de que ella y otras seis personas fueran martirizadas. Amados, anhelo ver sus queridos rostros, pero me temo que no nos encontraremos en la tierra. Me estoy preparando para el final con mucha calma y tranquilidad. El Señor está maravillosamente cerca, y no me fallará. Estaba muy inquieta y emocionada mientras parecía haber una posibilidad de vida, pero Dios me ha quitado ese sentimiento, y ahora solo oro por la gracia para afrontar el terrible final con valentía. El dolor pronto terminará, y ¡oh, la dulzura de la bienvenida en lo alto! Mi pequeño bebé irá conmigo. Creo que Dios me lo dará en el cielo y mi querida madre se alegrará mucho de vernos. No puedo imaginar la bienvenida del Salvador. Oh, eso compensará todos estos días de incertidumbre. Queridos, vivan cerca de Dios y aférrense menos a la tierra. No hay otro camino por el que podamos recibir esa paz
Leer másTulu Mosisa era solo un simple campesino que amaba al Señor. Trabajaba en la remota aldea de Nensebo Chebi en el sur de Etiopía con el fin de mantener a su esposa y cinco hijos, quienes permanecían en casa en otra aldea. También asistía a los servicios de una iglesia protestante allí: la Iglesia Bautista Kale Hiwot. Durante el servicio regular del domingo por la mañana, mientras Mosisa y sus hermanos y hermanas cristianos estaban orando, hombres armados con cuchillos y machetes irrumpieron en el edificio de la iglesia. Al mismo tiempo, como a media hora de camino, en la Iglesia Bautista Birhane Wongel, más hombres armados interrumpieron el servicio. Eran musulmanes militantes encomendados por sus creencias religiosas de limpiar de cristianos la zona dominada por musulmanes. Mosisa había ido a la iglesia esa mañana solo —su familia no estaba con él— pero la congregación estaba compuesta de personas de todas las edades, lo cual incluía mujeres y niños. Los creyentes observaron indefensos cómo sus atacantes aseguraron todas las puertas y ventanas, y luego vinieron contra ellos con sus armas. “Allahu Akbar!” (¡Allah es grande!)”, gritaban los atacantes mientras blandían sus cuchillos y machetes. La gente estaba indefensa; gritaron y
Leer másSin duda, con el permiso de su hermano Simón, Andrés dejó atrás las redes temporalmente y viajó para escuchar a un hombre llamado Juan el Bautista. Juan era la comidilla de la ciudad y el muelle. Instaba a las personas a ponerse a cuentas con Dios porque el tan esperado Salvador estaba por llegar. Andrés vio y escuchó algo en Juan que le gustó. Este hombre salvaje no solo era un crítico mordaz de los defectos de la sociedad, sino que también le ofrecía esperanza a la gente a través del arrepentimiento. Tenía la habilidad especial de hacer que la gente se sintiera bastante mal antes de mostrarles cómo podían ser perdonados. Así que, Andrés se convirtió en un seguidor de Juan el Bautista. Con el tiempo, es probable que se haya unido su amigo Juan, el hijo de Zebedeo, quien registró los pasos iniciales que Jesús dio al elegir un grupo de discípulos que entrenaría. En algún momento, por lo menos cinco de los apóstoles originales se encontraban en el área donde Juan el Bautista estaba llevando a cabo su ministerio. Según el relato bíblico, Andrés fue el primero de la banda apostólica en descubrir a Jesucristo en su
Leer másMaurice Tornay era el séptimo de ocho hijos de una familia católica que vivía en lo alto de las montañas suizas, cerca de Valais. La familia estaba unida en el trabajo necesario para vivir y en la fe por la cual vivían. Tornay recordaba a su madre en la chimenea contando la historia de Santa Inés, virgen y mártir. «Ustedes son vírgenes —les dijo a sus hijos—, pero ser mártires, eso es más difícil. Tienen que amar a Dios más que a nada, y estar dispuestos a dar su vida, a derramar la última gota de sangre por Él». El joven Tornay nunca olvidó la lección de su madre. Después de la escuela secundaria, Tornay se unió a los canónigos regulares de la Congregación Hospitalaria del Gran San Bernardo, más conocidos por su labor de rescate en los Alpes y por los famosos perros San Bernardo que crían y entrenan como «asistentes». Una vez que Tornay había progresado, la iglesia les pidió a los canónigos que enviaran misioneros acostumbrados a vivir en zonas más elevadas para que comenzaran a evangelizar a los habitantes del Himalaya o de «los Alpes asiáticos», como se les llamaba en Europa. Tornay se ofreció como
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