Con su padre misionero en un campo de trabajo de Corea del Norte, Dylan Kim está siguiendo el llamado de Dios para promover Su reino entre los desertores norcoreanos.
Leer másEun-Ji era contrabandista por necesidad. A mediados de la década de 1990, Corea del Norte sufrió una serie de inundaciones catastróficas que destruyeron cosechas y campos agrícolas. Los efectos del desastre natural se agravaron por la adhesión del régimen totalitario a una filosofía de autosuficiencia que limitó las importaciones, las inversiones extranjeras y la ayuda internacional, provocando hambre en cientos de miles de norcoreanos. Durante la “Marcha del sufrimiento”, como se llama a estos años de hambruna, el norcoreano promedio, específicamente quienes no están en el ejército ni forman parte de la élite del Partido de los Trabajadores, tuvo que tomar una decisión: ser un ciudadano respetuoso de la ley y morir esperando raciones, o dedicarse al contrabando u otras actividades ilegales y sobrevivir. Eun-Ji, desesperada por vivir y mantener a su familia, optó por la segunda opción. Se convirtió en contrabandista. Pero el contrabando conllevaba gran riesgo. Si bien la policía fronteriza y los funcionarios de aduanas en ambos lados de la frontera entre Corea del Norte y China a veces aceptaban sobornos, no existía garantía; y las sanciones podían ir desde multas severas hasta el encarcelamiento en un campo de trabajo. Además, el cruce del río, el terreno
Leer másUna mujer norcoreana encuentra esperanza durante un transformador encuentro con la Palabra de Dios. Al crecer en Corea del Norte, Hyun-Ok nunca imaginó el reunirse con otros para estudiar la Biblia. Bajo la dictadura de inspiración comunista fundada en el Juche, habría sido demasiado peligroso dejar que alguien supiera que tenía interés en la Biblia. La notablemente religiosa ideología norcoreana del Juche exige adoración y sumisión solo a la familia Kim. “En Corea del Norte no permiten ninguna ideología excepto el Juche —dijo Hyun-Ok—. Se vive en un lugar en el que no se pueden encontrar otras religiones. Yo no tenía religión, [y] no quería interactuar con ninguna otra religión”. Hyun-Ok desertó hacia China cuando tenía más de cuarenta años, ahí se casó con un coreano y formó una familia. Mientras vivían cómodamente en China, Hyun-Ok y su esposo se dieron cuenta de que había mejores oportunidades de trabajo en Corea del Sur. Así que después de conseguir visas de tres meses, viajaron a Corea del Sur, esperando ahorrar algo de dinero antes de regresar a casa. Sin embargo, antes de que expiraran sus visas, el gobierno de Corea del Sur deportó al esposo de Hyun-Ok a China debido a
Leer másAhn hizo todo lo que el gobierno norcoreano le exigió, incluso casi sacrificar su vida. Sin embargo, al final eso no fue suficiente. Nacido en una familia norcoreana de clase alta, la devoción de Ahn por su país y por la dinastía Kim comenzó desde niño. Su padre era miembro de la unidad militar especial de Kim Jong II, un honor que implicaba responsabilidades y grandes privilegios. “Casi todos mis familiares estaban relacionados con las fuerzas de seguridad o la policía – expresó Ahn, ahora de casi 40 años -. Desde niño, mis padres me enseñaron a ser fiel a la familia Kim”. Mientras que cientos de miles de personas murieron durante un tiempo conocido como “La Ardua Marcha” de Corea del Norte a mediados de la década de 1990, la familia de Ahn no se vió afectada. “Cuando de niño salía a la calle, podía ver los cuerpos de las personas que habían muerto de hambre – relató -. Pero como yo pertenecía a una familia de clase alta, nunca pasé hambre”. Con tales privilegios, lafamilia de Ahn veneraba a la familia Kim más que el norcoreano promedio, aunque todos los ciudadanos estaban obligados a adorar al “líder supremo”
Leer másDespués de escapar de las autoridades norcoreanas, una ex contrabandista de Biblias continúa compartiendo el amor de Cristo con otros desertores en Corea del Sur. La primera vez que Eun-Ji puso un pie en una iglesia, estaba molesta. La gente que estaba adentro cantaba y oraba en voz alta, le decían mentiras sobre Corea del Norte y, lo peor de todo, hablaban de los “líderes eternos” Kim Il Sung y Kim Jong Il con descarada irreverencia. Eso la enfureció. Había asistido a la iglesia, una congregación coreana en China, por razones meramente financieras. Sospechaba que una mujer que le debía dinero estaba allí, y necesitaba el dinero. Tenía una familia que alimentar durante el tiempo de severa hambruna en Corea del Norte. Cientos de miles de norcoreanos murieron de hambre durante “La Ardua Marcha” de Corea del Norte, como se nombró a la hambruna de la segunda mitad de la década de 1990. Agravando el sufrimiento, el gobierno se negó a aceptar importaciones o ayuda internacional. En su lugar, dio su aprobación implícita al contrabando ilegal, permitiendo a los norcoreanos hacer lo posible por conseguir comida, en vez de recibir del gobierno las raciones de comida y el pago que
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