Sin duda, con el permiso de su hermano Simón, Andrés dejó atrás las redes temporalmente y viajó para escuchar a un hombre llamado Juan el Bautista. Juan era la comidilla de la ciudad y el muelle. Instaba a las personas a ponerse a cuentas con Dios porque el tan esperado Salvador estaba por llegar. Andrés vio y escuchó algo en Juan que le gustó. Este hombre salvaje no solo era un crítico mordaz de los defectos de la sociedad, sino que también le ofrecía esperanza a la gente a través del arrepentimiento. Tenía la habilidad especial de hacer que la gente se sintiera bastante mal antes de mostrarles cómo podían ser perdonados. Así que, Andrés se convirtió en un seguidor de Juan el Bautista. Con el tiempo, es probable que se haya unido su amigo Juan, el hijo de Zebedeo, quien registró los pasos iniciales que Jesús dio al elegir un grupo de discípulos que entrenaría. En algún momento, por lo menos cinco de los apóstoles originales se encontraban en el área donde Juan el Bautista estaba llevando a cabo su ministerio. Según el relato bíblico, Andrés fue el primero de la banda apostólica en descubrir a Jesucristo en su
Leer másMaurice Tornay era el séptimo de ocho hijos de una familia católica que vivía en lo alto de las montañas suizas, cerca de Valais. La familia estaba unida en el trabajo necesario para vivir y en la fe por la cual vivían. Tornay recordaba a su madre en la chimenea contando la historia de Santa Inés, virgen y mártir. «Ustedes son vírgenes —les dijo a sus hijos—, pero ser mártires, eso es más difícil. Tienen que amar a Dios más que a nada, y estar dispuestos a dar su vida, a derramar la última gota de sangre por Él». El joven Tornay nunca olvidó la lección de su madre. Después de la escuela secundaria, Tornay se unió a los canónigos regulares de la Congregación Hospitalaria del Gran San Bernardo, más conocidos por su labor de rescate en los Alpes y por los famosos perros San Bernardo que crían y entrenan como «asistentes». Una vez que Tornay había progresado, la iglesia les pidió a los canónigos que enviaran misioneros acostumbrados a vivir en zonas más elevadas para que comenzaran a evangelizar a los habitantes del Himalaya o de «los Alpes asiáticos», como se les llamaba en Europa. Tornay se ofreció como
Leer másUNA HIJA TRAICIONADA Ruth estaba hojeando la Biblia en su habitación cuando entró su hermana menor. «¡Mamá, Ruth tiene uno de esos libros que pertenecen a los cristianos!», gritó su hermana mientras salía corriendo de la habitación. Presa del pánico, Ruth metió la Biblia bajo el colchón. La madre y la hermana de Ruth registraron la habitación en busca del libro prohibido, pero de alguna manera lo pasaron por alto aunque voltearon el colchón. «Si encuentro una Biblia, solo Alá podrá salvarte», le advirtió su madre. Ruth vivía en un pueblo musulmán situado en el estado de Adamawa en el norte de Nigeria. Ella y sus hermanos vivían con su madre, mientras su padre mantenía a la familia por medio de trabajar en otro estado. Al igual que el 60% de las niñas musulmanas del norte, Ruth nunca aprendió a leer. A los 19 años, todavía pasaba los días ayudando a su madre en las tareas domésticas. Ruth no tenía una buena opinión de los cristianos. Eran unos infieles, y los que conocía se comportaban de forma inmoral. Sin embargo, un chico cristiano, el hijo de un pastor, siempre inclinaba la cabeza cortésmente y sonreía cuando ella pasaba. Sin embargo,
Leer másDespués de que un pastor fuera asesinado por compartir el evangelio con sus vecinos hindúes, su hermano tomó su lugar para continuar el ministerio. El pastor Harman se llenó de temor al responder a una llamada nocturna a su puerta el 15 de agosto de 2015. Cuando abrió la puerta se encontró con tres naxalitas armados, guerrilleros asociados al Partido Comunista de la India. Y más atrás, alrededor de su casa, había otros 20 militantes armados. Durante sus cuatro visitas anteriores, los guerrilleros le habían advertido tranquilamente al pastor que dejara de compartir el evangelio con los hindúes del pueblo. Pero esta visita fue diferente. Rodeado por hombres armados con AK-47, el pastor fue escoltado fuera de su sencilla casa y hacia la oscuridad de la noche. Como temía por la vida de su marido, la esposa de Harman, Ashna, los siguió, y dejó a sus dos hijos pequeños con su suegra. Los guerrilleros llevaron a Harman a la casa del líder de la aldea y, tras una breve reunión, lo acompañaron hacia un bosque cercano. Uno de los hermanos menores de Harman, Vihaan, quien se había enterado del secuestro por su madre, llegó justo antes de que el grupo
Leer másLa decisión de un musulmán fulani de seguir a Cristo lo llevó de sufrir persecución a ayudar a los nuevos cristianos a crecer en la fe. «Aléjate del islam y sígueme», le dijo el hombre de blanco. Cuando Abel despertó a la mañana siguiente en su casa en Nigeria, no tenía ni idea de lo que significaba el sueño. Y por mucho que lo intentara, no podía olvidar al hombre que había soñado. «Al día siguiente, de nuevo, me pasó —dijo Abel—. Tuve ese mismo sueño durante tres días». Abel compartió los detalles del sueño con su padre y su madre quienes lo calificaron de demoníaco e instaron al joven de 28 años a recitar oraciones musulmanas para limpiar su mente. Siguió sus consejos, pero el sueño persistió. Con el fin de buscar alivio a su ansiedad y confusión, Abel decidió contarle el sueño a un amigo cristiano. Su amigo hizo entonces que Abel se reuniera con un pastor quien le dijo que creía que el hombre del sueño era Jesús. Después de explicarle que Jesucristo es más que un profeta, como los musulmanes lo representan, el pastor compartió el evangelio con Abel. La explicación del sueño por parte del
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