Una mujer norcoreana encuentra esperanza durante un transformador encuentro con la Palabra de Dios. Al crecer en Corea del Norte, Hyun-Ok nunca imaginó el reunirse con otros para estudiar la Biblia. Bajo la dictadura de inspiración comunista fundada en el Juche, habría sido demasiado peligroso dejar que alguien supiera que tenía interés en la Biblia. La notablemente religiosa ideología norcoreana del Juche exige adoración y sumisión solo a la familia Kim. “En Corea del Norte no permiten ninguna ideología excepto el Juche —dijo Hyun-Ok—. Se vive en un lugar en el que no se pueden encontrar otras religiones. Yo no tenía religión, [y] no quería interactuar con ninguna otra religión”. Hyun-Ok desertó hacia China cuando tenía más de cuarenta años, ahí se casó con un coreano y formó una familia. Mientras vivían cómodamente en China, Hyun-Ok y su esposo se dieron cuenta de que había mejores oportunidades de trabajo en Corea del Sur. Así que después de conseguir visas de tres meses, viajaron a Corea del Sur, esperando ahorrar algo de dinero antes de regresar a casa. Sin embargo, antes de que expiraran sus visas, el gobierno de Corea del Sur deportó al esposo de Hyun-Ok a China debido a
Leer másBindi conoció a su futuro esposo en 2017, cuando su padre trajo a un joven compañero de trabajo llamado Kande a su casa en el estado indio de Jharkhand. Entre sus primeras conversaciones hubo una discusión sobre alguien llamado Jesús, quien Kande estaba ansioso por que Bindi conociera. “Él me contó cómo tuvo un cambio de vida con Jesús y sobre la paz que estaba experimentando”, recordó Bindi. “Él me ayudó y me guió a aceptar a Jesús como mi Salvador”. Aunque los padres de Bindi tenían creencias animistas, aprobaron la decisión de su hija de seguir a Cristo, así como su deseo de casarse con Kande. Después de la boda, los recién casados se mudaron a una casa que Kande había construido en una aldea cercana, donde fueron los primeros —y únicos— cristianos en la comunidad hindú. A medida que fueron conociendo a sus vecinos, Bindi y Kande frecuentemente compartían el Evangelio con ellos y oraban por los enfermos. En poco tiempo, su fe cristiana llamó la atención de los líderes de la aldea. Algunos en la comunidad comenzaron a insultarlos, llegando finalmente a violentas amenazas contra la pareja. “Con la oración y nuestra confianza en Dios, continuamos nuestro
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