Testimonio de una novia
Laos
Los ojos de MaLaiWan se llenaron de lágrimas al recordar el momento en que su padre le ordenó que se fuera. “Él estaba tan enojado —dijo—. Al líder de la aldea no le gustó que me hiciera cristiana”. Con 16 años, hizo sus maletas y caminó sola hasta una parada de autobús.
Cuatro años antes, MaLaiWan había puesto su fe en Cristo después de luchar con una enfermedad que desconcertó a los médicos. Ocasionalmente se había encontrado con cristianos de otras aldeas que le decían que Jesús murió en la cruz por sus pecados y que Él podía sanarla. Y cuando ella puso su fe en Él, esas afirmaciones resultaron ser verdad. “¡Oré al Señor y Él me sanó!”, dijo.
Una aldea enojada
MaLaiWan comenzó a asistir a una pequeña iglesia recién formada en su aldea. Entonces, una mañana, los líderes de la aldea interrumpieron su servicio de adoración justo cuando comenzaban la oración inicial. “Llegaron en un auto grande, estábamos asustados”, recordó.
En Laos, los cristianos como MaLaiWan enfrentan intimidación y oposición por su fe. Laos es un país comunista donde alrededor del 60% de la gente se considera budista. Pero la gente en aldeas como la de MaLaiWan, a menudo practica una religión sincretista de budismo con animismo tribal. Y solo el 4% de los laosianos son cristianos.
Las autoridades locales llevaron a MaLaiWan y a los otros miembros de la iglesia al salón principal de la aldea, donde los cristianos soportaron horas de gritos y regaños de la policía, del líder de la aldea e incluso de algunos de sus padres. Después, las autoridades ordenaron a los cristianos que firmaran un documento renunciando a su fe. “Yo quería seguir a Jesús —dijo MaLaiWan— pero también pensaba en mis padres”.
Con el tiempo, varios miembros de la iglesia firmaron el documento, pero MaLaiWan no negaría a Cristo. Entonces los líderes de la aldea comenzaron a presionar al padre de MaLaiWan, Sung, debido a la fe cristiana de su hija, y finalmente él le ordenó que se fuera.
MaLaiWan se mudó con unos cristianos en otra área, donde se unió a una iglesia local y comenzó a crecer en la fe. Como mujer joven, oraba para casarse con un hombre cristiano. “Quería casarme con alguien que quisiera vivir para el Señor junto a mí”, dijo.
Una transformación de boda
La oración de MaLaiWan fue contestada cuando conoció en la iglesia a su futuro esposo, Keow. Aunque Keow creció en un hogar difícil, MaLaiWan notó que era diferente a otros hombres. “Él ama al Señor —dijo—. Él asiste a la iglesia. Él no me golpea ni me regaña”.

MaLaiWan y su esposo, Keow, preparan juntos una comida.
Habían pasado ocho años desde que MaLaiWan se había ido de casa, y se preguntaba si debía invitar a sus padres a su boda cristiana. “Le pedí al Señor sabiduría para invitarlos o qué decir a mis padres”, dijo. Y después de sentir que el Señor le decía que no tuviera miedo, invitó a su familia.
Algunos familiares no quisieron ir, pero los padres de MaLaiWan estuvieron ahí. La boda cristiana celebrada en una iglesia fue una nueva experiencia para ellos. “Usamos la ropa tradicional —dijo MaLaiWan— pero llevamos a cabo la boda de forma cristiana en la que no honramos a los espíritus”.
MaLaiWan dijo que su padre estaba muy impactado por el amor y la alegría que experimentó durante la ceremonia y el festejo. “A la mañana siguiente, justo después de la boda, ¡él quería aceptar a Cristo!”, dijo MaLaiWan con una sonrisa. Ella había orado por muchos meses para que el corazón de su padre se ablandara para el Señor. “Yo estaba emocionada — dijo—, estaba extremadamente feliz. ‘¡Mi padre aceptó a Jesús!’, dije a mis amigos que estaban orando específicamente por esto. Ellos dijeron: ‘¿En serio? ¿En verdad? ¿Realmente sucedió?’. Les dije: ‘¡Sí! ¡Es real!’”.
Paciencia durante la persecución
Después de llegar a la fe en Cristo, Sung dejó el alcohol y comenzó a asistir a la iglesia en otro pueblo. Pronto, varios de los hermanos de MaLaiWan también se convirtieron al cristianismo.
Cuando Sung y su familia salían de su pueblo para asistir a la iglesia los domingos, vestían ropa de trabajo para evitar sospechas. Pero cuando Sung dejó de participar en rituales en donde los aldeanos buscaban la bendición de espíritus ancestrales, la comunidad comenzó a perseguirlo tal como habían perseguido a su hija años antes.
Un ritual laosiano en el que Sung se negó a participar, llamado Baci o ceremonia de “anudar el cordel”, implica invocar espíritus para traer buena suerte. Durante la ceremonia, se ata un cordón blanco o tela alrededor de los participantes con la creencia de que los espíritus y la buena fortuna permanecerán sobre esas personas y su ciudad. Muchos aldeanos se enojaron cuando Sung se negó a participar.

Una ceremonia tradicional Baci invoca espíritus, que están “atados” a las muñecas de los participantes con una cuerda.
“Los aldeanos dijeron que todos [mi familia] debemos dejar de creer en Cristo —dijo MaLaiWan—. Los aldeanos creen que si alguien enferma, y hay cristianos en la aldea, ellos son la causa. Dicen que el cristianismo no es algo bueno”.
A la luz del resentimiento continuo de los aldeanos, MaLaiWan pidió oración para que su familia cristiana se mantenga firme en la fe a pesar de la persecución y que su madre también llegue a conocer a Cristo. MaLaiWan dijo que nunca esperó persecución cuando puso su fe en Cristo, pero ahora entiende que es parte de la vida cristiana. “¿Persecución? Oh, sí, por supuesto, es parte de nuestra fe. Es lo que dice la Biblia; enfrentaremos persecución de aquellos a quienes no les agradamos. Debemos ser pacientes en eso”.