Una noche de enero de 2021, mientras veían una película, Ramtin Soodmand y su esposa, Mitra, fueron sorprendidos por un llamado a la puerta. Cuando Ramtin respondió, 16 oficiales de inteligencia vestidos de civiles se apresuraron a entrar en el apartamento donde la pareja vivía con sus dos hijos en Teherán, Irán.

Los oficiales confiscaron los teléfonos celulares de Ramtin y Mitra y ordenaron a Mitra que se cubriera la cabeza y usara ropa larga, como lo exige la ley iraní a las mujeres al estar en presencia de no familiares. Después, los oficiales cerraron las ventanas y cortinas para que los vecinos no pudieran escuchar ni ver lo que estaba sucediendo. Un oficial de inteligencia filmaba todo mientras saqueaban las posesiones de la pareja.

Mientras los oficiales saqueaban la casa, tomando cajas de Biblias, libros cristianos, teléfonos celulares, computadoras portátiles y cualquier otra cosa que pudiera ser útil para su investigación, Ramita, la hija de 20 años de Ramtin y Mitra, salió de su habitación para ver qué estaba sucediendo.

“Fue una escena caótica —recordó Ramtin—. Ellas lloraban y gritaban mientras los hombres nos amenazaban”.

Cuando Ryan, el hijo de 17 años de la pareja, regresó a casa, se sorprendió al ver lo que estaba sucediendo. Mitra trataba de consolarlo mientras dos oficiales llevaban a Ramtin a una habitación y comenzaban a interrogarlo sobre el trabajo de la familia con el movimiento ilegal iraní de iglesias en casa.

Ramtin, su esposa y sus dos hijos.


Durante el interrogatorio de Ramtin, que duró varias horas, los oficiales trataron de hablar con los hijos a solas, pero Mitra no lo permitió. En cierto momento, Ramita dijo osadamente a los oficiales que deberían avergonzarse por arruinar la vida de las personas. Uno de ellos respondió que ellos tampoco disfrutaban de la situación.

Finalmente, Mitra fue llevada a la habitación con Ramtin, y dos interrogadores propusieron un acuerdo que satisficiera al Gobierno iraní. “Lo sabemos todo —le dijeron a la pareja—. Si cooperan con nosotros, no irán a prisión y no restringiremos su ministerio”.

Los oficiales explicaron que sabían que Ramtin era un importante líder en la iglesia secreta iraní y que podían convertirlo en un pastor “legítimo”.

Le ofrecieron tener una iglesia propia, incluyendo un edificio para los servicios de adoración. Pero mientras que a la iglesia se le permitiría reunirse abiertamente, tendría que apegarse a las disposiciones del Gobierno, y la congregación consistiría en personas cuidadosamente elegidas por este. “Podemos ayudarlo a ser un famoso pastor en Irán, un pastor con su propia iglesia legal”, dijeron los oficiales.

Los oficiales le dijeron a Ramtin que él representaría a Irán en conferencias religiosas en todo el mundo, aunque se le exigiría que repitiera los puntos que el Gobierno le diera para hablar. Ramtin le diría al mundo que la iglesia en Irán tiene completa libertad religiosa y que las personas de todos los trasfondos, incluidos musulmanes, son libres de reunirse con ellos. “Hay muchos pastores dentro y fuera de Irán que cooperan con nosotros —le dijeron los oficiales—, tú no eres el primero. Esta es una buena oportunidad para que mejores tu estilo de vida”.

Cuando terminaron su discurso, los oficiales le recordaron a Ramtin que sería arrestado si no cooperaba. Para aclarar, Mitra preguntó si se les estaba pidiendo que fueran espías. “Si es así —les dijo—, no somos ese tipo de personas”.

Luego los oficiales le dijeron a la pareja que tenían dos minutos para discutir su oferta y tomar una decisión: que Ramtin fuera arrestado inmediatamente o que se presentara dos días después en su oficina para comenzar su trabajo con el Gobierno.

Tanto Ramtin como Mitra sabían que Ramtin probablemente no podría resistir la prisión o la tortura; él tenía problemas de diabetes y cardíacos. “Yo apoyo lo que decidas”, le dijo Mitra a su esposo.

La pareja firmó un documento declarando que Ramtin se reuniría con las autoridades dos días más tarde. Luego, cinco horas después de irrumpir en su casa, los oficiales se fueron a las dos de la mañana.

Pero Ramtin no tenía intención de aceptar la oferta del Gobierno. Había aceptado la reunión solo para evitar el arresto inmediato. “No puedo cooperar con el ejército del diablo”, dijo.

La familia estaba en un lío. Ramtin sabía a lo que se enfrentaría si se negaba a trabajar para el Gobierno como un pastor títere; anteriormente ya había pasado más de nueve semanas en prisión y 40 días en confinamiento solitario por su trabajo cristiano. Él no temía ir a la cárcel, pero estaba preocupado por su familia. Su hijo, Rayan, estaba a pocos meses de completar su tercer año de secundaria, y Ramita era una estudiante universitaria.

La experiencia le había enseñado a Ramtin lo cruel que podía ser el régimen iraní. Él tenía 16 años cuando su padre, el Rev. Hossein Soodmand Radkani, fue ejecutado por el Gobierno por apostasía.

El padre de Ramtin, el reverendo Hossein Soodmand, fue el primer cristiano convertido del islam que fue ejecutado en Irán por apostasía.

Después de la muerte de su padre, la madre de Ramtin, que era ciega, se quedó sola a cargo de él y de sus tres hermanos. (A la hermana mayor de Ramtin, Rashin, le fue difícil perdonar a los asesinos de su padre, pero finalmente comenzó a servir a la iglesia iraní a través de consejería y discipulado en línea viviendo fuera del país).

Ramtin había visto al Gobierno iraní, uno de los más represivos del mundo, intimidar, acosar y encarcelar cristianos por todo el país. Dado que la ley iraní prohíbe a cualquier musulmán abandonar el islam, los cristianos convertidos se enfrentan a penas de cárcel por cargos como “propaganda contra el régimen” y “actuar contra la seguridad nacional”. Incluso, poseer una Biblia y hablar de Cristo son delitos castigables.

La actividad cristiana ha sido ilegal desde la fundación de la República Islámica de Irán en 1979, y el continuo crecimiento del cristianismo ha causado gran preocupación entre los líderes del país. A pesar de experimentar una intensa persecución, la iglesia en Irán sigue siendo una de las iglesias con más rápido crecimiento en el mundo. Entre 2009 y 2012, las autoridades cerraron casi todas las iglesias de habla farsi en el país, y los cristianos que habían sido arrestados y liberados bajo fianza fueron llamados a cumplir penas de prisión.

Anteriormente, los cristianos eran arrestados, multados y luego liberados con la esperanza de que abandonaran el país. No obstante, recientemente, el Gobierno ha estado exiliando a los cristianos a otra parte del país. Ebrahim Firouzi, quien fue liberado en 2019 después de seis años en prisión, ahora está cumpliendo dos años y 11 meses en el exilio interno a 1609 kilómetros de su hogar. Otra nueva estrategia es el uso de monitores electrónicos de tobillo. Cuando el cristiano convertido Reza Zaeemi fue liberado en agosto de 2021, se le colocó un monitor de tobillo y se le prohibió salir del país.

Ramtin, consciente de los riesgos, había trabajado cautelosamente a favor de la iglesia en Irán durante tres décadas. Como líder en el movimiento de iglesias en casa de Irán, estuvo involucrado en muchas actividades ilegales, incluyendo predicar el Evangelio, enseñar a nuevos creyentes y capacitar a líderes de la iglesia. Él y otros líderes de iglesias en casas habían desarrollado cuidadosamente métodos para trabajar uno a uno para que si un cristiano era arrestado, él o ella no pudiera exponer a toda la red.

Ramtin y su familia. Algunos de los aquí mostrados, ahora adoran en una iglesia en casa, tal como lo hacían en su casa en Irán.

Pero ahora parecía que el Gobierno había perdido la paciencia con su trabajo evangélico ilegal y estaba poniéndole un alto.

Previendo la posibilidad de su arresto o su muerte, Ramtin se había preparado para este momento. Dos años antes, le había dicho al director de un seminario teológico iraní que quería capacitar a otros para que se hicieran cargo de su trabajo.

“No sé cuánto tiempo me queda de vida ni qué tipo de persecución llegue a enfrentar —le había dicho al director—, pero si esto sucede o si me meten enprisión, me gustaría preparar a varias personas para la obra del Señor. Me gustaría transmitirles el conocimiento de todos mis métodos y experiencias de ministerio para que, en mi ausencia, puedan tomar mi lugar y continuar con la obra del Señor para que las actividades de las iglesias en casa no cesen”.

Ramtin eligió a varios creyentes comprometidos para su comisión especial y comenzó a entrenarlos para que tomaran su lugar. Él los entrenó por dos años antes de que los oficiales de inteligencia iraní trastornaran la vida de su familia en 2021.

Ramtin fue bautizado cuando era adolescente por Haik Hovsepian, un pastor armenio que fue asesinado por el gobierno iraní en 1994.

Después de que los oficiales salieran de su casa esa mañana de enero, Ramtin y Mitra asumieron que un dispositivo de grabación había sido escondido en su casa. Entonces, en lugar de discutir abiertamente sus opiniones sobre cómo procederían, escribieron e intercambiaron notas minuciosamente mientras decidían qué debían hacer. Fue una decisión agobiante: Ramtin tiene un profundo amor por Irán, y había fomentado ese mismo amor por el país en sus hijos. Él sabía que perderían mucho si se iban, pero cuando les preguntó qué pensaban, dijeron: “Papá, haz de acuerdo a lo que Dios te guíe”.

La familia estuvo de acuerdo en que Ramtin no se reuniera con las autoridades como había prometido, sino que huiría del país. Así que al día siguiente, él y Mitra deambularon por la ciudad en busca de algún lugar privado para hablar. Sabían que estaban siendo seguidos, e incluso darse un abrazo podría dar señal a sus seguidores de que Ramtin estaba a punto de huir.

Finalmente, encontraron suficiente privacidad para despedirse y tomaron caminos separados con la esperanza de reunirse fuera del país. Ramtin hizo los arreglos necesarios por su cuenta y pronto salió de Irán a escondidas, su esposa e hijos pudieron irse varios meses después.

La familia de Ramtin huyó de Irán con solo lo que podían llevar. Ahora son refugiados en otro país.


Unas semanas después de llegar a otro país de Oriente Medio, Ramtin, lleno de emoción, habló con La Voz de los Mártires (VOM). “No estoy seguro de mi decisión, ¿hice lo correcto, o no? Todo el día oro preguntándole a Dios, ‘¿Estoy en el lugar correcto?’. Es una situación muy difícil para mí. Ahora estoy a salvo. Estoy feliz por eso, pero para mí la seguridad no es la razón principal de vivir. Estar en la voluntad de Dios es importante para mí y para mi familia”.

Mientras ministraba en Irán, la mayor parte del trabajo de Ramtin permaneció en el anonimato. Pero sabía que organizaciones como VOM estaban trabajando junto a él, ayudando a su familia a reubicarse cuando su arrendador los expulsó por ser cristianos, apoyando a su familia mientras él estuvo en prisión y proporcionando Biblias y otro tipo de ayuda.

“Ustedes sufrieron espiritual y financieramente con mi familia y conmigo durante los últimos 30 años y seis meses —dijo Ramtin—. Agradezco a Dios por esta gran familia, agradezco Su amor que nos conectó en un solo cuerpo”. 

El legado de una costosa fe
Categorías: Historia, Oración