El domingo 5 de Diciembre del 2012, policías y miembros de un grupo radical hindú entraron a la iglesia del pastor Sawan, deteniéndolo a él y a un anciano de la iglesia para interrogarlos. Al parecer, un sacerdote hindú local denunció que Sawan intentó convertirlo a la fuerza al cristianismo.

Más tarde, cuando la esposa de Sawan y otros cuatro miembros de la iglesia fueron a la comisaría para ver por qué aún no los habían liberado, también los arrestaron. Después de 45 días, los policías liberaron a todos los cristianos excepto a Sawan, quien se quedó a sufrir las tristes condiciones de la prisión. Se le negó el acceso a una Biblia y, cuando enfermó, lo transfirieron a un hospital de gobierno donde las autoridades encadenaron una de sus piernas a la cama.

A pesar de los problemas, Sawan aprovechó al máximo su tiempo bajo custodia. Aunque no tenía una Biblia, él meditaba sobre los versículos que había memorizado. Y durante el recreo de las mañanas compartía el Evangelio con otros prisioneros.

“Compartía el amor de Cristo y oraba por ellos —dijo—. Oraba mucho durante mi tiempo en prisión, y pude llevar a cuatro presos a Cristo”.

Mientras la familia de Sawan esperaba su liberación, su deuda por costos legales se incrementaba con cada nueva solicitud. Aunque luchaban con el resentimiento, mantuvieron sus ojos en el Señor.

“Cuando mis padres estuvieron en prisión, me sentí solo”, dijo Samuel, hijo de Sawan, quien a los 23 años tuvo que cuidar a sus tres hermanos menores de edad. Dijo que intentó ser fuerte frente a ellos para que no sintieran temor, pero en privado lloraba y oraba, preguntándose cómo podría ayudar a sus padres y proveer para los niños. “Estaba preocupado —agregó—, pero en el fondo confiaba en Dios. Estaba seguro de que Dios estaba obrando y le pedía que se hiciera Su voluntad”.

Pasaron casi diez meses antes de que la sexta solicitud de fianza fuera aceptada, en septiembre de 2022. Aunque su acusador eventualmente juró frente a un juez no haber presentado la denuncia, el caso procedió, y Sawan se encuentra en casa esperando el juicio.

Doce de los veintiocho estados de la India tienen leyes anticonversión que buscan eliminar la actividad cristiana y musulmana (cualquiera no-hindú) en la nación de mayoría hindú. Los hindúes radicales y algunos oficiales del gobierno utilizan estas leyes para perseguir a los cristianos, y el objetivo de la persecución es el nacionalismo hindú que pretende hacer de la India un país puramente hindú.

Mientras las especificidades de estas leyes varían por estado, todas tienen tres aspectos en común: prohibiciones contra la conversión de hindúes, informar al gobierno antes de cambiar de religión, y la suposición automática de culpabilidad donde es responsabilidad del acusado, no del acusador, evidenciar su postura.

Estas leyes criminalizan la conversión, específicamente el abandonar el hinduismo, por fuerza, fraude o tentación, pero las definiciones usadas son amplias y difusas. En el estado de Guyarat, por ejemplo, la definición de “tentación” engloba prometer “bendiciones divinas”, incluyendo la salvación, el perdón de pecados y la vida eterna, pilares de la fe cristiana.

En un inicio las leyes parecían inocentes porque fueron publicitadas como prevenciones contra la manipulación de gente vulnerable. Pero bajo estas leyes se puede arrestar a los pastores con base en acusaciones sin fundamento.

Aunque la aplicación de estas leyes ha variado por estado, recientemente algunos han empezado a aplicar leyes anticonversión de manera más amplia y estricta para silenciar el testimonio cristiano.

En los últimos diez años, las victorias políticas del Partido Bharatiya Janata (BJP), afiliado a la organización paramilitar de derecha Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), han animado a las autoridades y a muchos grupos hindúes no solo a ejecutar leyes anticonversión, sino también a iniciar violencia y otras persecuciones contra cristianos. Desde la elección del primer ministro Narendra Modi, un candidato BJP quien se unió al RSS a los 8 años de edad, la RSS ha aumentado sustancialmente su membresía. Según un obrero de la primera línea ministerial, grupos como la RSS están muy coordinados; tienen contactos en cada distrito y se comunican por teléfono y redes sociales para incitar grandes turbas en oposición a actividades cristianas.

“Normalmente ocurre que contratan a personas dispuestas a dar falso testimonio contra estos creyentes”, dijo un cristiano que proporciona apoyo legal al caso de Sawan.

Arrestos con base en rumores no es la única irregularidad que ocurre bajo las leyes anticonversión. “Antes, podían otorgarte fianza en la estación de policía incluso antes de ir a la prisión —dijo otro obrero de la primera línea ministerial que ayuda a los cristianos encarcelados—. La reciente enmienda al acto anticonversión en [el estado de] Madhya Pradesh cambió la ley para que el tiempo mínimo [en la prisión antes de que un tribunal pueda otorgar fianza] sea de seis meses. Además, antes la multa era de solo 100.000 rupias [unos 1.200 dólares], pero ahora es casi un millón de rupias [12.000 dólares]. Ni un asesinato tiene una ley tan severa como las leyes anticonversión”.

Aunque las leyes severas y procesos cuestionables han hecho difícil que los pastores y demás cristianos acusados prueben su inocencia, ellos han aprovechado la persecución para promover el Evangelio. El hijo de Sawan, Samuel, dijo que su iglesia creció más del 50% durante los 10 meses que Sawan estuvo encarcelado. Y otros cristianos encarcelados han usado sus arrestos para proclamar el Evangelio a los policías, prisioneros y oficiales en las prisiones.

El Pastor Rajiv pasó varias semanas en prisión por su obra ministerial. Usó ese tiempo para
compartir el Evangelio con sus compañeros de prisión.

El Pastor Rajiv es un cristiano que usó su encarcelamiento como un nuevo encargo ministerial.

El 6 de febrero de 2022, mientras la congregación de Rajiv se preparaba para la comunión, tres miembros de la RSS entraron al servicio y comenzaron a grabar un video donde acusaban a la iglesia de actividades de conversión. Aunque les pidieron retirarse, los radicales hindúes continuaron interrumpiendo.

Cuando llegó la policía, se llevaron a Rajiv y a otro cristiano a la comisaría.

Los policías interrogaron a Rajiv repetidamente sobre su labor, a pesar de que la iglesia tenía registro oficial ante el gobierno y permiso para reunirse. Con base en declaraciones de la RSS, acusaron a Rajiv bajo las leyes anticonversión del estado y lo encarcelaron. Las dos primeras semanas en la prisión fueron una época confusa para Rajiv. “Cuando yo era una mala persona [antes de mi conversión], nunca me apresaron —dijo—, pero ahora me había vuelto […] un seguidor del Dios viviente, y estaba pasando por tantas cosas”. A Rajiv le preocupaba su familia e iglesia.

Pastores y sus familias viven bajo inmensa presión en la India, sabiendo que las leyes anticonversión del país los ponen en riesgo constante de ser enjuiciados. Algunos han sido traumados por la humillación pública, pero siguen pastoreando fielmente sus rebaños y discipulando a otros creyentes.

Luego su hijo le llevó el antídoto a sus preocupaciones: su familia envió un paquete con comida que incluía un Nuevo Testamento y una nota para animarlo a permanecer fiel.

Mientras leía el Nuevo Testamento en su celda, Rajiv llegó a una nueva interpretación de Mateo 5:11-12: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra nosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos”. Su perspectiva cambió, y comenzó a percibir un propósito para su encarcelamiento.

Cuando otros prisioneros tuvieron curiosidad sobre lo que Rajiv leía, les dijo que leía sobre Jesús, y a algunos les interesó. Con permiso, el hijo de Rajiv llevó 60 Nuevos Testamentos más a la prisión, y Rajiv se los dio a sus compañeros presos. Así comenzó una fraternidad entre los presos mientras les compartía el Evangelio.

“Me sentí consolado y confiado mientras estuve ahí [en la prisión] —Rajiv dijo—. Todo esto pasó porque Jesús ama [a estos presos] y quería que yo fuera el medio para salvarlos”.

Sin embargo, el sentido de propósito de Rajiv no disminuyó las dificultades que él y su familia enfrentaron. El primer abogado que contrataron se llevó su dinero sin llenar ni una solicitud, y los demás abogados cobraron tarifas muy altas. Además, debido al estigma alrededor del arresto de Rajiv, uno de sus hijos perdió su trabajo y el compromiso de matrimonio de una hija se anuló.

El 24 de abril de 2022, después de la negación de varias solicitudes de fianza, Rajiv fue puesto en libertad. Su iglesia permanecerá cerrada hasta que el tribunal revise su caso, pero Rajiv sigue visitando y animando a los miembros de la iglesia mientras espera el resultado.

En muchos casos de anticonversión, una persona denuncia con detalle cómo fue escogida para ser convertida. Obreros de la primera línea ministerial han reportado que las pautas para llenar estas denuncias y hacer que “resuenen” se publican en las páginas y redes sociales de la RSS y otros grupos extremistas hindúes. Los grupos radicales hindúes usan las redes sociales para perseguir a los cristianos. Eso es lo que pasó con el pastor Aarav.

Al crecer como hijo de un sacerdote hindú con un templo en su hogar, Aarav anticipaba mayor persecución por parte de su familia cuando se volvió cristiano. Pero todos vieron su milagrosa sanidad cuando unos cristianos oraron por él, y eventualmente toda su familia llegó a la fe en Cristo. El padre de Aarav deshizo los altares en su hogar y destruyó sus ídolos. Luego la familia comenzó a usar su casa como iglesia, que para el 2020 había crecido a unos 250 miembros.

Pero su casa-iglesia pronto fue víctima de vandalismo, ataques durante los servicios de adoración y batallas burocráticas sobre el permiso para reunirse. Aarav cree que esos incidentes eventualmente llevaron a su arresto el 11 de octubre de 2022.

Después de llenar el papeleo para que les autorizaran reunirse como iglesia, Aarav fue citado a la comisaria para firmar la expedición del permiso. Ahí se le ordenó esperar mientras completaban el documento.

Uttar Pradesh

Sin embargo, en vez de salir con el permiso, un oficial le entregó a Aarav una orden de arresto. La policía había preparado un caso entero antes de llamarlo a la comisaria, y en pocas horas Aarav estaba frente a un juez, acusado de convertir a hindúes al cristianismo. Estuvo preso 31 días antes de concederle una fianza.

Varios grupos radicales hindúes subieron a las redes sociales historias exageradas y ficticias sobre el arresto de Aarav, donde decían que había sido arrestado en un mercado mientras llevaba 50.000 rupias (600 dólares) para sobornar a hindúes para que se convirtieran. Esto desconcertó a quienes lo conocían.

“Fue un complot, un fraude total contra mí y mi creciente ministerio”, dijo Aarav. La iglesia, que había soportado un flujo constante de acoso, dejó de reunirse después de su arresto, pero él sigue visitando a los creyentes en sus casas para animarlos y orar con ellos.

Durante meses, Aarav estuvo traumado por el estigma de su arresto y la difamación en redes que lo siguió. “Cuando alguien va a prisión, se rompe —dijo—. Cuando salí de prisión estaba petrificado. Temía lo que pasaría después. La gente en las calles me veía con odio como si fuera un criminal”.

Anhelando que algo bueno salga del tiempo que pasó en la prisión, Aarav espera su juicio por los cargos de anticonversión.

Con incertidumbre por su futura libertad, estos líderes cristianos que han sido perseguidos por las leyes anticonversión de la India continúan siguiendo a Cristo y sirviendo fielmente a sus hermanos y hermanas cristianos.

En prisión, Aarav encontró consuelo al contemplar la vida y muerte de Esteban, el discípulo de Jesús, tradicionalmente considerado el primer mártir. “Él no culpó a nadie y dio su vida por Jesús — expresó—. Sé que puedo continuar con Cristo en mi vida. Dios nunca abandona a su gente. Quiero sentirme confiado en mi ministerio para servir a Dios. Y creo que Dios hará un milagro”.

Rajiv también está enfocado en vivir una vida diaria para gloria de Cristo. “Nuestras vidas son de Cristo, y las cosas que hemos recibido no son para siempre, pues nuestros días en esta tierra están contados —agregó—. Así que todos nuestros días debemos ser fieles a Cristo y vivir para Él”.

Y mientras Sawan espera su juicio, su hijo menor reflexiona sobre la perspectiva fiel de la familia. “La Biblia dice que hay que perdonar a nuestros enemigos — dijo—. Solo queremos seguir haciendo lo que Dios nos llama a hacer”. 

Abrazando un nuevo encargo ministerial
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